El Día de la Apuntà de nuestra falla fue, una vez más, una jornada inolvidable marcada por la convivencia, la ilusión y el crecimiento de nuestra gran familia fallera.
Desde primera hora, a las 11:00 de la mañana, el casal ya era un hervidero de actividad. Los equipos de Festejos, Caja y Secretaría, junto a nuestros presidentes, Merche y Paco, se encontraban profundamente concentrados en los preparativos. Todo estaba cuidadosamente organizado para que este día tan especial se convirtiera en una experiencia única bajo un radiante sol que acompañó durante toda la jornada.
A partir de las 12:00, los falleros y falleras comenzaron a llegar al casal para dar inicio al día con un animado “quinto y tapa”, creando un ambiente cercano y festivo desde el primer momento. Pero sin duda, uno de los momentos más especiales llegó a partir de las 13:00, cuando dimos la bienvenida a un gran número de nuevos falleros y falleras que decidieron unirse a nuestra comisión.
Con más de 60 nuevas altas, nuestra falla demuestra un crecimiento extraordinario. Los recién llegados fueron acogidos con los brazos abiertos, integrándose rápidamente en la conversación, compartiendo risas y brindis, y comenzando a formar parte de esta gran familia desde el primer instante.

A las 15:00, llegó el momento de la comida popular en el casal. Cada uno aportó algo, generando una mesa diversa y abundante donde las conversaciones continuaron fluyendo: en las mesas, en la barra y también en el exterior, disfrutando del magnífico día soleado.
El punto culminante de la jornada llegó con el esperado Bingo Musical. La dinámica era sencilla pero genial: tras cada número extraído, quienes lo tenían en su cartón salían a bailar al ritmo de la música. Sin embargo, los números pronto pasaron a un segundo plano. Alfredo y Pedrutxo, con su estilo inconfundible, se encargaron de animar, motivar y, sobre todo, contagiar su energía a todo el casal.

Bastaron apenas dos números y los primeros acordes musicales para que el casal se transformara en una auténtica pista de baile vibrante, donde todos cantaban, reían y bailaban sin parar. La atmósfera que se creó fue simplemente espectacular, de esas que se sienten en la piel y permanecen en la memoria. El autor de estas líneas aún siente un escalofrío al recordar aquel mágico momento.
Tras este impresionante bingo, la tarde continuó de forma más relajada, dejando paso a conversaciones tranquilas y a la satisfacción compartida de haber vivido un día extraordinario.
Ahora, solo nos queda desear y trabajar para que todos los nuevos integrantes encuentren en nosotros una verdadera familia fallera, donde compartir momentos, tradiciones y emociones durante muchos años.
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