Diario de un Fallero – 17 de marzo: Orgullo en el corazón, pólvora en el aire y sabor a tradición

Querido diario,

Hoy fue uno de esos días que empiezan con orgullo y acaban con los pies doloridos pero el alma flotando.

Ya a las 09:00 h, los falleros y falleras nos reunimos, engalanados con nuestras mejores galas, para acompañar a nuestra Fallera Mayor, Isabel, en un paseo que no era solo físico, sino profundamente simbólico. Juntos nos dirigimos al corazón de València, donde nuestra querida Isabel recibió de manos de la Fallera Mayor de Valencia el premio por nuestro Ninot Mayor. Ver su sonrisa, su emoción contenida, ese brillo en los ojos… fue como si todo el trabajo, el esfuerzo y la pasión de meses cobraran sentido en un solo instante.

Mientras tanto, en nuestra demarcación, Sergio, nuestro pirotécnico, se afanaba en preparar nuestra primera mascletà de este año: ! Con la ayuda incansable de Manolo y Abel, las almas todoterreno que siempre estan en todo, fueron colocando cada candelita, cada trueno, cada detalle, con un cariño casi artesanal.

Y llegó las 14:00 h, y con ellas, la emoción a flor de piel. Isabel fue la encargada de encender la mecha, y ante la mirada expectante de una multitud de falleros, vecinos y curiosos, la pólvora habló. El cielo se llenó de colores, el suelo tembló y los corazones latieron al ritmo del estruendo. Una mascletà espectacular, que terminó con un aplauso unánime y con más de una lágrima de emoción.

Por la tarde, cuando el sol ya empezaba a acariciar los tejados con luz dorada, nuestra Fallera Mayor Infantil, Rocío, no quiso quedarse atrás. Invitó a su comisión infantil a una merienda/cena en la que no faltó ni el cariño ni la alegría. Los niños rieron, jugaron, compartieron anécdotas de estos días intensos. Fue un momento tierno, familiar, inolvidable.

Y entonces, la calle se transformó en un auténtico festival de paellas. Fuegos por doquier, aromas que se mezclaban en el aire, falleros y falleras alrededor de las llamas, removiendo con mimo, brindando, contando historias… Era como estar dentro de una postal de nuestra esencia valenciana.

Pero, como la vida fallera es imprevisible, una lluvia tímida pero insistente nos obligó a refugiarnos en el casal justo cuando la noche cogía ritmo. Lejos de apagarnos, la fiesta continuó. El Dúo Musical se encargó de subir la temperatura con temazos que nos hicieron cantar, bailar, reír y hasta improvisar coreografías imposibles.

Y así, entre canciones, abrazos y carcajadas, llegó el amanecer sin que nadie se diera cuenta. Porque cuando se está rodeado de los tuyos, de tu gente, el tiempo vuela…

– Un fallero con pólvora en el alma 🎇🥘🎶

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