Diario de un Fallero – 18 de marzo: Lágrimas del cielo, flores del alma y el adiós más difícil
Querido diario,
Hoy no sé ni por dónde empezar… Porque este 18 de marzo será para siempre un día marcado a fuego en nuestros corazones. Un día en el que el alma fallera se vistió de luto, aunque supo seguir latiendo.
Desde bien temprano, como es tradición, nos habíamos citado en el casal para ayudar a preparar el almuerzo de siempre, el de Chamy y Juani, ese que cada año nos llenaba de energía, de aromas, de risas mañaneras. Pero esta vez, no fue así.
La noticia nos golpeó como un trueno en mitad de la tormenta. Nuestro querido Chamy nos había dejado. Y de repente, todo se detuvo. El murmullo se hizo silencio. El café quedó a medias. Nadie podía creérselo.
Y llovía. Llovía con fuerza. Como si el cielo llorara con nosotros. Algunos dijeron que era casualidad… pero los que conocimos a Chamy sabíamos que no. Él era de esos que mueven el alma, incluso cuando ya no están.

A pesar de todo, la comisión se levantó, con los trajes empapados y los ojos enrojecidos. Porque hoy tocaba hacer la Ofrenda. Y este año, más que nunca, la Virgen de los Desamparados iba a recibir nuestras flores cargadas de emoción.
Fue una Ofrenda distinta. Cada paso, cada nota, cada pétalo tenía el peso del recuerdo. Caminábamos no solo por nosotros, sino por él. Por Chamy. Por su memoria. Y al llegar a la plaza, muchos no pudieron contener el llanto. Porque no hay palabras cuando el alma se rompe, pero las flores hablaban por nosotros. (las videos en la galeria)

Antes de la cena, la comisión se reunió. Silencio absoluto. Una vela. Y una emotiva y respetuosa minuto de silencio en su honor. Fue uno de esos momentos en que todos los corazones laten al mismo tiempo. Un nudo en la garganta, un suspiro colectivo.
Y después… sí, después seguimos adelante. No por falta de respeto, no por olvidar, sino por celebrar la vida, como él lo hubiera querido. Porque como bien dice ese sabio refrán alemán:
«Freud und Leid liegen eng beieinander»
La alegría y el dolor caminan de la mano.
Chamy hubiera sido el primero en alzar la copa, en poner música, en invitar a comer. Y eso hicimos. Con lágrimas, con risas, con abrazos más largos de lo habitual. Celebramos la vida, recordando a quien fue parte de ella.
Hoy las Fallas dolieron, pero también sanaron. Porque así es nuestra fiesta: capaz de hacer sitio al llanto y a la risa en la misma mesa.
– Un fallero con el corazón partido y lleno a la vez 🌧️🌸❤️
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