La Falla nunca descansa: entre la resaca fallera y los nuevos comienzos
Dicen que en Valencia el año empieza el 20 de marzo… y en nuestra Falla Artes y Oficios Actor Llorens, eso no es un dicho: es una realidad absoluta. Porque sí, las Fallas han terminado, los petardos ya no suenan (bueno… alguno despistado siempre queda), y el olor a pólvora empieza a desaparecer… pero lo que de verdad comienza ahora es otra etapa igual o más intensa.
Nueva Presidencia, nuevas ilusiones (y muchas reuniones)
Nuestra Falla ya tiene nueva Presidencia. Y como manda la tradición (no escrita, pero muy real), eso significa una mezcla de ilusión, responsabilidad… y una agenda que empieza a llenarse más rápido que un casal en día de paella.
La nueva Directiva, acompañada de sus Vicepresidentes, ya está en pleno proceso de aterrizaje. Reuniones, organización, distribución de delegaciones… y ese momento clave en el que todos dicen: “tranqui, esto lo llevamos bien”, antes de darse cuenta de que… no hay nada “tranqui” en una Falla.
Cada delegación empieza a tomar forma: festejos, infantiles, cultura, deportes, logística… todos con ganas, ideas y ese entusiasmo tan característico que convierte cualquier propuesta en un “esto hay que hacerlo sí o sí”.
Mientras tanto… algunos siguen en modo recuperación
No nos engañemos: no todos están al mismo ritmo. Hay falleros y falleras que todavía están en fase de recuperación tras las últimas Fallas.
Algunos aún buscan su voz después de tanto cantar, otros siguen intentando recordar en qué momento exacto se les fue la dignidad en la última discomóvil, y más de uno todavía tiene purpurina en sitios donde no debería haber llegado jamás.
Pero tranquilos, porque en esta Falla sabemos que la recuperación es parte del proceso… aunque también sabemos que dura lo justo hasta que alguien diga: “¿hacemos algo este finde?”
El gran reto: nuestro nuevo casal
Y entre risas, recuerdos y reorganización… aparece el gran protagonista de esta nueva etapa: el nuevo casal.
Porque no es solo un local. Es nuestro punto de encuentro, nuestro refugio, nuestro escenario de risas, cenas, juegos, discusiones absurdas y momentos inolvidables.
Pero claro… el casal no se termina solo.
Aquí es donde entra en juego el verdadero espíritu fallero:
- Hace falta cada mano (aunque no sepa muy bien qué hacer, ya aprenderá).
- Hace falta cada idea (aunque empiece con un “esto igual es una locura…”).
- Y sí, también hace falta cada euro, porque como bien sabemos… los sueños falleros son muy bonitos, pero también tienen factura.
Así que prepárense: jornadas de trabajo, bricolaje improvisado, decisiones sobre colores imposibles y ese clásico momento en el que alguien dice: “esto lo hago yo en un momento”… y tres horas después seguimos todos mirando.
Y por si fuera poco… ¡empieza el calendario!
Porque claro, no todo es trabajar (aunque a veces lo parezca). El calendario ya empieza a llenarse con las primeras grandes citas:
- La Apuntà – el inicio oficial de un nuevo ejercicio, donde todo vuelve a arrancar.
- La Feria de Abril – sevillanas, rebujito y ese intento colectivo de bailar con gracia (con resultados… variables).
- San Juan – fuego, noche mágica y algún que otro valiente saltando hogueras como si fuera inmortal.
Y todo esto, por supuesto, requiere organización. Mucha organización. De esa que empieza con un “esto es fácil” y termina con 37 mensajes en el grupo de WhatsApp y tres reuniones improvisadas en la barra.
Porque al final… esto nunca se para
En la Falla hay una verdad universal que todos conocemos:
Después de la Falla… es antes de la Falla.
No hay descanso real. Solo pequeñas pausas entre momentos intensos. Y eso es precisamente lo que hace que todo esto valga la pena.
Cada risa, cada esfuerzo, cada discusión absurda, cada evento… todo suma para construir algo mucho más grande: nuestra Falla, nuestra familia.
Próxima parada: Junta General
Y como todo buen comienzo, esto necesita un punto de encuentro.
24 de abril – Junta General
Ahí nos volveremos a ver todos. Algunos ya recuperados, otros aún en proceso… pero todos con ganas de empezar, de aportar y de seguir haciendo grande a nuestra comisión.
Porque si algo tenemos claro es que lo mejor… siempre está por venir.
Seguimos, falleros. Que esto no ha hecho más que empezar.
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