Noche de semifinales: carácter, talento y dos finales soñadas
La noche de las semifinales quedará grabada en la memoria de nuestra comisión como una de esas veladas en las que el frío, lejos de apagar los ánimos, avivó aún más la pasión por nuestros colores. Tanto Fútbol Sala como Fútbol 7 demostraron que, cuando hay compromiso, talento y sentimiento fallero, no hay temperatura ni rival que pueda frenar el camino hacia la gloria.
Fútbol Sala: del hielo a la euforia
A las 21:30 h daba comienzo la semifinal de nuestra Fútbol Sala frente a la Falla Monestir Poblet, en un pabellón marcado por un frío extremo y poco habitual. Fina, bien pertrechada con gruesa ropa de invierno para combatir las bajas temperaturas, pronto encontró el mejor antídoto posible: un partido vibrante, intenso y lleno de emoción que hizo olvidar cualquier incomodidad climática.
El encuentro fue durante muchos minutos un auténtico pulso entre dos equipos muy bien plantados. El marcador reflejaba un 2:2 que mantenía a todos en vilo, con una tensión que se podía cortar con un cuchillo. Cada balón dividido se peleaba como si fuera el último y la incertidumbre se apoderaba de jugadores y afición por igual.
Fue entonces, a escasos instantes del final, cuando llegó ese auténtico golazo, un disparo seco y contundente, un martillazo que rompió la igualdad y desató la alegría contenida. El 3:2 no solo aseguró la victoria, sino que también liberó la presión acumulada en los jugadores, que empezaron a respirar con algo más de calma.
Desde la banda, Mister Manolo, sereno y con la templanza que lo caracteriza, observaba el desenlace con la tranquilidad de quien confía plenamente en su equipo. Apenas hubo tiempo para celebraciones, porque ya tocaba concentrarse en el partido decisivo contra la Falla Malvarrosa.
Superioridad total ante Malvarrosa
Con el pitido inicial del segundo encuentro, el frío pasó definitivamente a un segundo plano. Lo que se vio sobre la pista fue una exhibición de calidad, técnica y dominio absoluto por parte de nuestra Fútbol Sala. Desde el primer minuto, el balón tuvo dueño y el ritmo lo marcó nuestra camiseta.
Si hubiera que destacar a un nombre propio —aunque el esfuerzo fue colectivo— ese sería Javi, autor de los goles del 1:0 y el 2:0, dos acciones de enorme calidad que no solo levantaron a la afición, sino que incluso arrancaron gestos de admiración entre los rivales.
“Es un monstruo”, llegó a decir un defensor de Malvarrosa, resumen perfecto de lo que estaba sucediendo en la pista.
Con el 2:0, el partido quedó claramente encarrilado. Nuestra equipo siguió dominando con madurez, incluso permitiéndose algún pequeño error sin consecuencias, ya que esa noche la fortuna no acompañó al conjunto rival. El 3:0, fruto de una magnífica combinación colectiva, fue la confirmación definitiva de un pase a la final más que merecido.

Ahora, el gran objetivo espera: la final de la Copa de la Fallera Mayor de Valencia, que se disputará el próximo sábado en la Ciudad Deportiva de Paterna.
Fútbol 7: corazón, lucha y recompensa
Apenas una hora después, llegaba el turno de nuestra Fútbol 7, que afrontaba su semifinal con la misma determinación y espíritu competitivo. El primer partido fue una auténtica batalla, donde el esfuerzo colectivo y la solidaridad defensiva permitieron arrancar un valioso 1:1, manteniendo intactas las opciones.
En la segunda parte del cruce, el equipo dio un paso al frente. Con orden, paciencia y mucho sacrificio, llegó el 1:0 que terminó siendo definitivo y que desató la alegría entre jugadores y seguidores. Una victoria trabajada, sufrida y, por eso mismo, especialmente celebrada.
Mención especial merece la afición: muchos falleros y falleras, pese al intenso frío, no dudaron en desplazarse desde el pabellón del Fútbol Sala hasta Paterna para seguir animando sin descanso. Ese apoyo incondicional se notó… y el equipo respondió con una clasificación histórica para la final.

Dos finales, un mismo sueño
El próximo sábado, nuestras dos selecciones —Fútbol Sala y Fútbol 7— disputarán la final de la Copa de la Fallera Mayor de Valencia. Dos equipos, un mismo escudo y una ilusión compartida.
Esperamos una gran presencia de nuestra comisión, porque estos jugadores ya han demostrado que lo dejan todo en el campo.
Ahora, toca empujar desde la grada.
Nos vemos el sábado
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