Una noche para soñar despiertos: la proclamación de Saray, Manuela e Ian

Dicen que hay noches que se viven… y noches que se sueñan despiertas.
La del pasado sábado 29 de noviembre fue, sin discusión, de las segundas.

En el inmenso salón de la Falla Duque de Gaeta, tan grande que uno pensaría que nunca podría llenarse, no cabía un alfiler. Falleros, falleras, familiares, amigos, invitados, curiosos… todos queríamos acompañar a nuestros nuevos representantes 2026 en una velada que, desde el primer minuto, prometía convertirse en recuerdo eterno.

PRIMER ACTO: “El mundo de los sueños” – Un viaje mágico, delirante y divertidísimo

El telón se abrió… y con él comenzó un viaje surrealista, tierno y descacharrante protagonizado por Martina, que cayó —literalmente— en un sueño donde todo podía pasar.

Con la aparición de un genio andaluz de la peineta, cuya forma de salir de los objetos solo se puede describir como “muy nuestro”, comenzó un torbellino de escenas donde el público no solo reía: carcajeaba.

Primero llegaron las dos superestilistas, Barbie – la influencer con más seguidores que neuronas disponibles a esas horas (“Tengo miles de followers, cariño”) – y Bratz – la peluquera del barrio -, incapaces de ponerse de acuerdo ni para respirar al mismo tiempo… Mucho menos para hacerle un moño a Martina. Entre tirones, sprays sospechosos y expresiones dignas de un “reality”, el público lloraba de risa.

Y cuando parecía que nada podía sorprendernos más… apareció Rapunzel, con una melena tan larga que casi había que pagarle IBI.

La risa del público era una ola continua.

Pero el sueño no terminaba allí: los cuentos clásicos explotaron sobre el escenario como una mascletà artística. Cenicienta con zapatos imposibles, Blancanieves empeñada en maquillar como si el exceso fuera obligatorio, Bella Durmiente que se dormía más de lo que ayudaba… y un Príncipe que cantó con un ímpetu digno de Eurovisión.

Y por si fuera poco, llegaron las Pitufas, los Minions, Aladdín, los Enanitos constructores, las hadas, y hasta Buzz Lightyear y Woody se hicieron presentes para aportar sus “soluciones” galácticas y vaqueras a los desastres generales.

Todo acompañado de bailes, música, coreografías preciosas y un entusiasmo que saltaba del escenario al público. Los pequeños se comían el escenario; los adultos, la risa.

La obra terminó con algo que no se ensaya:
Standing ovation.
Largo, sonoro, emocionado.
De esos que solo ocurren cuando la gente ha sido feliz durante más de una hora

SEGUNDO ACTO: La proclamación de nuestros representantes 2026

Emoción, familia y tradición

Tras el humor y la fantasía, el salón cambió de tono.
Ahora tocaba celebrar a quienes llevarán nuestra banda, nuestra voz y nuestro corazón durante todo el año fallero.

Presidente Infantil: IAN

Su Mantenadora no podía ser otra que su madre, acompañada por su hermano.
Con palabras cálidas, sinceras y llenas de orgullo, recordaron el camino ya recorrido como Presidente Infantil y la enorme suerte que tiene de vivirlo todo dos veces.
El público se emocionó… y él también.

Fallera Mayor Infantil: MANUELA

Subió al escenario acompañada de una Mantenadora doble:

  • su hermana Rocío, que sabe exactamente lo que se siente porque el año pasado fue ella la FMI,
  • y su abuela, llegada expresamente desde Andalucía para este día tan especial.

Rocío habló desde la experiencia y la complicidad. La abuela desde el amor puro de una vida entera.
Manuela brillaba —sin metáforas— como una estrella menuda pero enorme.

Fallera Mayor: SARAY

Su Mantenadora fue su mejor amiga y compañera de vida fallera, su antecesora en el cargo.
Crecieron juntas entre moños, pasillos de casal y tardes de germanor.
Sus palabras fueron un viaje por los años vividos y los que estaban por venir.
Saray escuchaba emocionada, sosteniendo un sueño que llevaba tiempo acariciando.

El acto concluyó con la solemne interpretación del Himno de Valencia, que como siempre volvió a unirnos en un mismo latido.

Y COMO TODA NOCHE FALLERA… terminó donde tenía que terminar

Después de cenar en el propio salón, los nuestros hicieron lo que mejor saben hacer:
Volver al casal.

Allí, ya entrada la madrugada, Saray y Manuela colgaron sus fotos en el lugar reservado a las máximas representantes.
Un brindis sencillo, espontáneo, de esos que significan mucho más de lo que parecen, puso el punto final a una noche que nunca olvidaremos.

Epílogo: Una noche que nos pertenece para siempre

El teatro nos hizo reír.
La proclamación nos hizo llorar de emoción.
Y el casal nos recordó quiénes somos:
una familia fallera que vive cada momento con ilusión, orgullo y corazón.

Saray, Manuela e Ian:
vuestro año ha comenzado de la manera más bonita posible.

Visca la Falla Artes y Oficios – Actor Llorens.
Visca la tradició.
I visca València.

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