Una despedida llena de emoción para nuestra Fallera Mayor 2026, Saray

El pasado día vivimos en nuestro casal uno de esos actos que quedan guardados para siempre en la memoria de una comisión. Un acto lleno de cariño, de recuerdos, de gratitud y de emociones compartidas: la despedida de nuestra Fallera Mayor 2026, Saray.

Desde primera hora de la tarde se respiraba un ambiente especial. Fueron muchos los falleros y falleras de nuestra comisión que quisieron acompañar a Saray en este momento tan importante, demostrando una vez más que una falla no es solo fiesta, tradición y pólvora, sino también familia, unión y sentimiento.

A las 19:00 horas se abrieron las puertas de nuestro casal. Allí, en la entrada, Saray recibió personalmente a cada una de las personas que acudieron al acto, acompañada por nuestra Presidencia Compartida, Guillermo, Merche y Paco. Con una sonrisa llena de emoción, saludó a falleros, falleras, familiares y amigos, agradeciendo con su presencia cercana el cariño recibido durante todo este camino.

Tras unas breves palabras de bienvenida, los asistentes pudieron disfrutar de un rato distendido con refrescos, dulces y aperitivos. El casal se llenó entonces de conversaciones, abrazos, sonrisas y recuerdos. Se hablaba de momentos vividos, de actos compartidos, de anécdotas de este ejercicio y de todo aquello que, sin darnos cuenta, ha ido construyendo un año inolvidable junto a Saray.

Después de ese primer encuentro, llegó el momento más esperado: el inicio del acto oficial de despedida. Isa y Andrea, dos de sus antecesoras como Falleras Mayores y, además, amigas muy cercanas de Saray, fueron las encargadas de conducir el acto. Lo hicieron con palabras llenas de sensibilidad, cariño y complicidad, sabiendo encontrar en cada frase el equilibrio perfecto entre la emoción, el recuerdo y la alegría por todo lo vivido.

Para comenzar, todos los presentes pudieron revivir los momentos más bonitos e intensos del reinado de Saray a través de un vídeo muy especial. Imágenes de actos, sonrisas, miradas, abrazos y vivencias fueron apareciendo ante los ojos de la comisión. Cada fotografía y cada escena nos devolvía a un instante concreto de este año, recordándonos que la experiencia de ser Fallera Mayor no se mide solo en actos oficiales, sino en sentimientos, amistades y recuerdos que permanecen para siempre.

Uno de los momentos más emotivos de la tarde llegó cuando Saray tomó la palabra para dirigirse a su comisión. Con una voz cargada de sentimiento, expresó el orgullo inmenso que ha supuesto para ella ser Fallera Mayor. Habló de un sueño hecho realidad, de una ilusión que nació hace muchos años y que, gracias a la falla, pudo vivir y compartir con quienes la han acompañado en este camino.

Saray recordó que este viaje ha sido mucho más que un cargo o una representación. Ha sido una experiencia profunda, intensa y transformadora. Un año en el que ha sentido el calor de su comisión, el apoyo de sus seres queridos y la responsabilidad de llevar con dignidad el nombre de su falla. Con palabras especialmente emotivas, se dirigió a su madre, recordando también su infancia dentro de la falla, aquellos primeros momentos en los que empezó a sentir el amor por la fiesta y a comprender que formar parte de una comisión es pertenecer a algo mucho más grande.

También tuvo palabras muy especiales para Isa, a quien describió como una pieza fundamental durante todo este año. Isa ha estado a su lado organizando, pensando, anticipándose a cada detalle y convirtiéndose, como dijo Saray, casi en su “segunda cabeza”. Una amiga, una compañera y un apoyo imprescindible en los momentos de nervios, de emoción y de intensidad.

Saray quiso acordarse también de las Falleras Mayores del sector presentes en el acto. Con ellas ha compartido actos, experiencias, confidencias y momentos que han ido creando lazos sinceros. Lo que comenzó como un camino compartido dentro del calendario fallero se ha convertido en amistad, en complicidad y en recuerdos que seguirán creciendo más allá de este ejercicio.

Entre las palabras más tiernas de su discurso estuvieron las dedicadas a su abuela. Saray recordó todo lo que ha aprendido de ella: la importancia de vivir las cosas con calma, de saborear cada instante, de mirar alrededor y guardar los recuerdos con serenidad. Porque en un año tan intenso, en el que todo parece pasar demasiado rápido, aprender a detenerse y sentir cada momento es uno de los mayores regalos.

A Pablo, su compañero de vida, le dedicó unas palabras llenas de amor y agradecimiento. Destacó su manera tranquila de estar siempre presente, sin hacer ruido, pero siendo apoyo firme cuando más lo necesitaba. Su serenidad, su paciencia y su cariño han sido refugio durante este año tan especial, acompañándola en cada paso y sosteniéndola en los momentos de mayor emoción.

Nuestra Fallera Mayor también quiso dirigirse a la Fallera Mayor Infantil, Manuela, agradeciendo el tiempo compartido, los momentos vividos juntas y esa unión tan bonita entre representantes. Del mismo modo, tuvo palabras de cariño para el Presidente Infantil, Ian,, quien con su alegría, espontaneidad y diversión contagió a todos durante este ejercicio.

No faltaron tampoco las palabras dedicadas a la Presidencia Compartida. Saray agradeció profundamente a Guillermo, Merche y Paco todo lo aprendido junto a ellos. De ellos destacó el valor del trabajo en equipo, la importancia de confiar en los demás y la fuerza que nace cuando cada persona aporta lo mejor de sí misma por el bien de la comisión. A cada uno le dedicó su agradecimiento, reconociendo su entrega, su apoyo y su papel fundamental durante este año.

Antes de terminar, Saray se dirigió también a las nuevas Falleras Mayores. Su consejo fue tan sencillo como verdadero: disfrutar al máximo. “Disfrutad a tope”, porque el tiempo pasa volando, porque los días que hoy parecen largos mañana serán recuerdos, y porque no se puede detener el reloj cuando se vive un sueño tan grande. Les animó a sentir cada acto, cada mirada, cada abrazo y cada pequeño instante, porque ahí es donde se encuentra la verdadera esencia de ser Fallera Mayor.

El acto continuó con la intervención de varias amigas, que quisieron dedicarle palabras llenas de cariño, recuerdos y emoción. Cada una de ellas aportó una parte de la Saray más cercana: la amiga, la compañera, la fallera entregada, la persona generosa y sensible que ha sabido vivir este año con intensidad y corazón.

También Pablo tomó la palabra, regalando uno de los momentos más emotivos de la tarde. Con sinceridad y ternura, expresó los sentimientos que guarda hacia Saray, dejando ver el orgullo, el amor y la admiración que siente por ella. Sus palabras emocionaron a los presentes y pusieron voz a todo aquello que muchas veces se demuestra en silencio, estando al lado de quien se quiere en cada momento importante.

Finalmente, la comisión quiso agradecer a Saray todo lo vivido durante este año con un enorme aplauso. Un aplauso largo, sentido y sincero, lleno de reconocimiento por su entrega, por su ilusión y por la manera en que ha representado a nuestra falla. Fue el abrazo colectivo de toda una comisión a su Fallera Mayor.

El acto concluyó con el Himno Regional de Valencia, poniendo el broche solemne y emotivo a una tarde inolvidable. Una tarde en la que despedimos oficialmente a Saray como Fallera Mayor 2026, pero en la que quedó claro que su recuerdo, su sonrisa y su huella permanecerán siempre en nuestra comisión.

Porque ser Fallera Mayor es vivir un sueño. Pero dejar una huella como la que ha dejado Saray es algo que solo se consigue cuando ese sueño se vive con alma, con gratitud y con todo el corazón.

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