San Juan en Artes y Oficios: calor, agua, hoguera… y una Falla que nunca se rinde

El pasado sábado nuestra Falla Artes y Oficios Actor Llorens volvió a demostrar que, cuando se trata de celebrar, convivir y organizar una jornada grande, aquí no falta nadie… o casi nadie, porque alguno apareció justo cuando ya olía a paella, que también es una forma muy valenciana de puntualidad.

Desde primera hora de la mañana, cuando la ciudad todavía estaba desperezándose y el sol empezaba a avisar de que venía con ganas de trabajar horas extra, los primeros falleros y falleras ya estaban en la calle. Había que preparar la jornada: cortes de tráfico, control de las zonas de prohibido aparcar, organización del espacio, montaje y mil detalles más de esos que no siempre se ven, pero que son absolutamente imprescindibles para que después todo salga bien.

Y como todo gran día fallero debe empezar, empezó con un buen almuerzo. Porque seamos sinceros: una comisión puede levantar hinchables, preparar piscinas, montar mesas y organizar una fiesta entera, pero sin almuerzo previo la maquinaria no arranca igual. Con las fuerzas repuestas, todo el mundo se puso manos a la obra.

Pronto comenzaron a aparecer las piscinas, que en teoría estaban pensadas para los niños, aunque más de un adulto las miraba con ojos de “yo aquí entro aunque sea con la excusa de vigilar”. El día era soleado, caluroso y de esos en los que cualquier sombra parece patrimonio de la humanidad. Así que las piscinas se convirtieron en uno de los grandes éxitos de la jornada, refrescando a los más pequeños y tentando peligrosamente a los mayores.

También se montaron los hinchables, auténticos templos de la felicidad infantil y del agotamiento adulto. Porque no hay nada más bonito que ver a los niños saltar, correr y disfrutar… especialmente cuando uno no es quien tiene que seguirles el ritmo. Mientras tanto, se preparaban el Quinto y Tapa, las mesas, la barra y todo lo necesario para recibir a una comisión que, como siempre, respondió en gran número.

A partir de las 11:30 h, los niños empezaron a disfrutar de los hinchables, las piscinas y el ambiente festivo. Y desde las 12:00 h, los falleros y falleras adultos también encontraron su particular zona de felicidad: el Quinto y Tapa. Porque cada edad tiene sus atracciones, y hay quien prefiere saltar en un hinchable y quien prefiere levantar un quinto con elegancia fallera.

A las 14:30 h debía llegar la comida de los adultos. Bueno, a las 14:30 h aproximadamente. O, dicho de otra forma, a las 14:30 h en horario fallero, que es una unidad de tiempo reconocida por todas las comisiones aunque todavía no figure en ningún reloj oficial. La espera, eso sí, valió la pena. La paella fue un auténtico espectáculo de sabor, de esos platos que hacen que se haga silencio en la mesa durante los primeros minutos porque todo el mundo está demasiado ocupado disfrutando.

El cocinero habría merecido un aplauso enorme, una ovación de gala y probablemente hasta una calle con su nombre, pero lamentablemente no pudo recibirlo como tocaba. El calor del día decidió hacer de las suyas y nuestro héroe de la paella tuvo que retirarse a recuperarse. Desde aquí, eso sí, le enviamos ese aplauso pendiente, con todo el cariño y el reconocimiento de una comisión agradecida. Porque una buena paella no se olvida, y esta fue de las que dejan recuerdo.

Después de la comida llegó ese momento tan nuestro, tan fallero y tan necesario: la sobremesa. Hubo conversación, risas, partidas de truc, dominó, parchís y ese ambiente de casal abierto en la calle donde cada mesa tiene su historia, cada partida su emoción y cada jugador su propia versión de las reglas. Especialmente en el parchís, donde todos sabemos que la diplomacia desaparece en cuanto alguien come una ficha.

Así fue avanzando la tarde hasta las 17:30 h, cuando nos reunimos todos en el casal para vivir la Despedida de nuestra Fallera Mayor Infantil y de nuestro Presidente Infantil. Fue un acto lleno de emoción, cariño y recuerdos, de esos momentos que forman parte de la historia íntima de una comisión. En nuestro Instagram podéis encontrar las imágenes correspondientes de este acto tan especial, que puso sentimiento y profundidad a una jornada marcada también por la fiesta y la convivencia.

Al terminar la Despedida, la salida al exterior fue casi inmediata. No por falta de ganas de seguir dentro, sino porque el casal había alcanzado una temperatura que invitaba a reflexionar seriamente sobre la importancia de la ventilación en la arquitectura festiva. Fuera nos esperaba otro de los grandes momentos del día: la cremà de la hoguera.

A las 20:00 h tuvo lugar la cremà de la Hoguera de San Juan, elaborada con tanto cariño y dedicación por nuestros niños. Y entonces llegó una de las grandes noticias de la jornada. Nuestra presidenta Merche tuvo el honor de anunciar que nuestra hoguera había ganado el primer premio de la Agrupación.

El aplauso fue enorme, el orgullo todavía más. Porque detrás de ese premio había ilusión, trabajo, detalle y mucha creatividad infantil. Nuestros niños demostraron que cuando se les da espacio para imaginar, crear y participar, son capaces de llenar de vida cualquier fiesta. ¡Bravo por ellos! ¡Bravo por su trabajo! Y bravo por una hoguera que ardió con la alegría de saberse ganadora antes incluso de convertirse en fuego.

Con la noche ya instalada, la fiesta continuó como solo sabe continuar en Artes y Oficios: con cena, música, risas y ganas de celebrar. Después de la cena llegó la disco móvil y, a partir de ahí, el reloj dejó de tener demasiada importancia. Se bailó, se cantó, se compartieron momentos y la calle volvió a convertirse en ese lugar donde una comisión no solo celebra una fiesta, sino que se reconoce como familia fallera.

La noche se alargó hasta las primeras horas de la madrugada, porque hay fiestas que simplemente no quieren terminar. Y esta fue una de ellas. Una celebración de San Juan que dejó ganas de más, que unió a pequeños y mayores, que mezcló agua, fuego, música, juegos, tradición y mucho humor. En resumen: una jornada muy nuestra.

Y para terminar, queremos expresar un agradecimiento enorme, sincero y lleno de admiración a todas las personas que hicieron posible este día. A quienes estuvieron desde las 08:00 h de la mañana hasta las 04:00 h de la madrugada siguiente, con apenas pequeñas pausas, trabajando, montando, desmontando, organizando, sirviendo, limpiando, resolviendo problemas y siempre con una sonrisa.

Porque las fiestas no salen solas. Detrás de cada momento bonito hay muchas manos, mucho esfuerzo y mucho compromiso. Gracias a todos los falleros y falleras que hicieron de este San Juan una experiencia inolvidable para nuestra comisión.

En Artes y Oficios sabemos celebrar, sabemos trabajar y sabemos disfrutar. Y este San Juan volvió a demostrarlo con agua, fuego, paella, música, niños felices, adultos entregados y una hoguera premiada que ya forma parte de nuestra memoria.

¡Así da gusto ser falla!

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